Pese al alto el fuego en Gaza, los niños y niñas siguen muriendo
Más de 100 niñas y niños han sido asesinados en Gaza desde el alto el fuego de principios de octubre y al menos siete niños han muerto de hipotermia este invierno.
14/1/2026
“Una niña o un niño es asesinado en Gaza cada día. Durante un alto el fuego”. Así se lamenta James Elder, portavoz de UNICEF, que se encuentra ahora en Gaza. Desde allí describe una vida asfixiante, condicionada por la violencia. “Aunque los bombardeos y los disparos se han reducido durante el alto el fuego, no se han detenido”.
La situación es paradójica: si bien el mundo celebró un alto el fuego, este no ha traído un cese definitivo de la violencia pero, sin duda, ha tenido un efecto indeseado: “la infancia palestina en Gaza ha desaparecido del primer plano”, se lamenta Elder.
Desde el alto el fuego, UNICEF ha registrado informes de al menos 60 niñas y 40 niños asesinados en la Franja de Gaza. Esta cifra solo refleja aquellos incidentes que se han podido documentar. Es decir, el número real de niñas y niños palestinos asesinados probablemente sea mayor, mientras cientos han resultado heridos.
"Un alto el fuego que reduce las bombas es un avance, pero no es suficiente si siguen muriendo niñas y niños. El alto el fuego es una advertencia que exige cumplimiento, acceso humanitario y rendición de cuentas", James Elder, portavoz de UNICEF.
Abid Al Rahman, el niño que sobrevivió a un ataque aéreo
“Hace unos días estuve con una de esas víctimas. Abid Al Rahman, de nueve años. Estaba recogiendo leña con sus amigos en Jan Yunis cuando un ataque aéreo alcanzó la zona. La metralla le atravesó el ojo; ese fragmento de metal explosivo sigue alojado allí”, explica Elder, conmocionado.
Los médicos le han aconsejado a Abid Al Rahman la evacuación médica urgente para proteger la vista que le queda y evitar, así, más complicaciones.
El invierno hace estragos en una infancia desprotegida
Los niños y niñas de Gaza están expuestos, además, a las duras condiciones invernales: bajas temperaturas, fuertes lluvias, vientos de 30 a 40 km/h y aguas contaminadas por las inundaciones. Las temperaturas nocturnas descienden hasta loa 8°C que, sin tener un techo adecuado y seguro sobre sus cabeza, es algo que deja a miles de personas desprotegidas.
Las repetidas tormentas invernales, incluidas sendas inundaciones en los últimos dos meses, han destruido o dañado miles de tiendas de campaña y refugios improvisados, lo que ha obligado a las familias y a los niños a soportar condiciones de vida aún más frías, húmedas e inseguras. De hecho, cabe recordar que el desplazamiento sigue siendo generalizado, por lo que vivir en tiendas de campaña o edificios estructuralmente comprometidos y en riesgo de derrumbe, es la realidad de casi un millón de personas.
Los datos son descorazonadores: según los informes, al menos siete niños han muerto de hipotermia este invierno, entre ellos un bebé de dos meses y un niño de un año, lo que pone de relieve el impacto mortal de la exposición al frío sin un refugio adecuado.
Algunos avances humanitarios
Es importante señalar que el alto el fuego ha permitido avances reales en varios ámbitos:
- En salud, UNICEF y nuestros aliados hemos ampliado los servicios de atención primaria, incluida la vacunación, especialmente en el norte, que hasta ahora no había recibido ningún servicio, a medida que las personas intentan regresar a sus hogares.
- Para mejorar la higiene y el saneamiento, en UNICEF estamos utilizando desde burros hasta excavadoras y retirando mil toneladas de residuos sólidos cada mes.
- En las últimas semanas ha llovido y ha hecho un frío intenso en Gaza, pero gracias a la preparación para el invierno, desde UNICEF hemos distribuido cerca de un millón de mantas térmicas y cientos de miles de kits de ropa de invierno para niños y niñas.
- De forma extraordinaria, hemos realizado reparaciones urgentes y vitales en tuberías de agua, estaciones de bombeo y redes de alcantarillado, basándonos más en el ingenio palestino que en la entrada de piezas de repuesto autorizadas.
- Y en nutrición, hemos abierto más de 70 centros nutricionales en toda Gaza. La hambruna ha retrocedido.
Incluso con estos modestos avances, dos años de guerra han hecho que la vida de la infancia en Gaza sea inimaginablemente dura. Los niños y niñas siguen viviendo con miedo, y el daño psicológico permanece sin tratar, profundizándose y siendo cada vez más difícil de sanar cuanto más se prolonga esta situación.
Mientras los ataques continúen, persistirán las graves restricciones sobre los bienes esenciales en Gaza: desde algunos suministros médicos básicos hasta gas para cocinar, combustible o piezas necesarias para los sistemas de agua y saneamiento que salvan vidas. Por eso, ahora que la ayuda está llegando tímidamente, vuestro apoyo es más importante que nunca.
“Este es el momento de transformar la reducción de la violencia en una seguridad real: abrir el acceso para recibir la ayuda, aumentar de forma masiva las evacuaciones médicas y hacer de este el punto de inflexión en el que, de verdad, termine la muerte de niños y niñas en Gaza", dice Elder.
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